Español | English
Inicio

Patrimonio Cultural
TANGIBLE
Silvia Fajre
Nani Arias Incollá
Claudia Shmidt

Los sitios, monumentos o lugares históricos, los espacios públicos y las colecciones, objetos y fondos documentales son parte de las categorías más abarcativas establecidas por la Convención de la UNESCO para la Protección y del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972. Este agrupamiento establece un marco general a partir del cual se van desplegando diversos modos de catalogación y valoración que integrará los cuerpos administrativos, de gestión y legislativos de cada gobierno. En el caso del Patrimonio Cultural del AMBA, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, Secretaría de Cultura de la Nación, la Dirección General de Patrimonio, Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Instituto Cultural del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires son los organismos que se encargan de categorizar los distintos bienes correspondientes al patrimonio tangible.

Sitios, monumentos o lugares históricos: son elementos de la cultura material vinculados con acontecimientos del pasado, de destacado valor histórico, antropológico, arquitectónico, urbanístico o social. Pueden estar constituidos por áreas urbanas o rurales y piezas singulares cuya significación es determinante en la conformación de la memoria colectiva, la historia y la identidad cultural de la sociedad. Con la declaración de la ciudad de Buenos Aires como capital permanente de la República Argentina en 1880, se abrió un período pacífico de organización del nuevo estado en torno a un proyecto de modernización. En ese contexto cobró gran importancia la creación de sitios y monumentos, así como también la necesidad de reconocer edificios o lugares que representaran la historia, las luchas y las características particulares que pudieran sentar las bases de la consolidación de una idea de “nación”. Ejemplo de ello fue el debate por el destino de la Pirámide de Mayo, en el marco del proyecto de remodelación de la Plaza de Mayo en 1884 que implicó su desplazamiento a un punto central y la demolición de la Recova Vieja. Desde ese entonces y hasta la actualidad, se instaló la conciencia y la necesidad de destinar objetos materiales a la conmemoración, rememoración o representación de diversos episodios, protagonistas o hechos singulares que actúen como referencias testimoniales para las generaciones presentes y futuras.

En general la dinámica que moviliza el señalamiento, creación o valoración de estos bienes ha sido signada por los impulsos vinculados a los aniversarios de los distintos hechos. El centenario de la Revolución de Mayo (1910) y de la Independencia (1916) o el cuarto centenario de la fundación de Buenos Aires (1936) por ejemplo, han promovido la profusión de piezas y la renovación urbana en torno a estos motivos. Asimismo, la conmemoración de la muerte o nacimiento de grandes figuras políticas marcan momentos de producción de monumentos, placas recordatorias y señalamiento de sitios o áreas significativas.

Especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial, se ha incorporado con mayor profusión el recuerdo y la memoria de hechos trágicos, en el contexto del debate por el denominado “patrimonio controversial” (sitios como los campos de concentración en Europa Central, lugares de detención o matanza en el contexto del Apartheid Sudafricano entre otros), en el que las opiniones se dividen entre la demolición y la protección patrimonial para combatir el olvido. Esta tendencia cobró gran importancia en el caso particular de la Argentina, especialmente luego de la última dictadura militar respecto de qué hacer con los llamados “sitios del horror”, cuya mayor concentración se produjo en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Espacios públicos: incluye parques, plazas, plazoletas, bulevares, costaneras, calles u otros. Su valor radica en función del grado de calidad ambiental, homogeneidad tipológica espacial, así como en la presencia en cantidad y calidad de edificios de valor histórico y de las condiciones espaciales y funcionales ofrecidas para el uso social pleno.

Hacia 1870, el entonces presidente Sarmiento introdujo la idea de crear parques públicos con el múltiple propósito educativo, social y productivo e impulsó el primer emprendimiento de este tipo: el Parque Tres de Febrero. De allí en más se inaugura una larga tradición en parques como Palermo, Patricios, Centenario, Micaela Bastidas, que cumplen además una función reguladora del crecimiento de la ciudad y se convierten en piezas clave en los planes urbanos hasta la actualidad.

Hacia fines del siglo XIX los parques se constituyen como espacios públicos destinados a ofrecer alternativas de ordenamiento, saneamiento y descongestionamiento a la gran ciudad moderna en pleno proceso de expansión. En este sentido cumplieron fundamentalmente un rol civilizatorio y homogeneizador, permitiendo a amplios sectores de la población acceder a lugares de esparcimiento, recreación e intercambio social. Durante el siglo XX el parque público fue virando hacia la idea de “espacio verde”, concepto que abarca además a otros espacios públicos urbanos –como plazas, plazoletas, bulevares o costaneras- que amplían su significación en la relación entre ciudad y “naturaleza”.

La “plaza” es un espacio público rodeado de edificaciones ubicado dentro del tejido de la ciudad. De larga tradición en las ciudades hispanoamericanas, las plazas del Área Metropolitana de Buenos Aires, cobran un protagonismo principal tanto en su rol de “plaza mayor” (cuando constituye el núcleo simbólico principal en los pueblos o ciudades) como en su calidad de espacio abierto intraurbano. Tienen en general un alto valor social, funcional y simbólico por las múltiples y cambiantes actividades que albergan históricamente. Junto a los bulevares, plazoletas o grandes avenidas conforman hasta la actualidad, importantes herramientas urbanas modernas de alta cualidad indispensables para contribuir a un equilibrio ambiental.

En tanto, la particular relación del área metropolitana con el Río de la Plata ha sido históricamente compleja. En parte por las condiciones aluvionales de su lecho y su ritmo de crecidas que le confieren al borde un carácter inestable, barroso y blando. Estas características ciertamente diferentes de la costa uruguaya- han dado lugar a una ocupación paulatina a lo largo del tiempo. A partir de la década de 1880, el avance de la ciudad sobre el río constituyó una acción sistemática entre otros factores por la dificultad política de prever la reserva de tierras fiscales para diversos usos. Esto motivó la compleja, desarticulada y variable formación de una costa que hasta hoy se encuentra en constante replanificación . La sucesión de funciones avenidas costaneras, instalaciones fluviales, portuarias, industriales, espacios de esparcimiento- conforman hoy un conjunto discontinuo de espacios públicos de gran importancia que al mismo tiempo y por esta misma condición de inestabilidad, corren riesgo de ser ocupadas para fines privados o restringidos.

Un caso particular de espacio público lo constituyen también los jardines históricos (Botánico, Japonés) y son productos de la ordenación humana de elementos naturales, caracterizados por sus valores estéticos, paisajísticos y botánicos que ilustran la evolución y asentamiento humano en el curso de la historia.

Sitios arqueológicos: El patrimonio arqueológico se compone de sitios o enclaves en los que se comprueba la existencia real o potencial de restos y testimonios o bienes de interés relevante que puedan ser extraídos o no, tanto de la superficie terrestre o del subsuelo, como de medios subacuáticos.

La existencia de un importante patrimonio arqueológico bajo el suelo del área metropolitana bonaerense, ha dado lugar a la producción de investigaciones y a la promoción de acciones en torno a su conocimiento, comprensión y difusión de los procesos socioculturales del pasado. Si bien es una instancia reciente en la política de protección y conservación del patrimonio cultural, ya cuenta con algunas iniciativas estables, principalmente en el área de la Ciudad Autónoma.

El acelerado proceso de crecimiento del área conllevó a un paralelo proceso de destrucción del pasado material, testimonio vivo de la memoria urbana. La indiferencia o desinterés por sitios, edificios y objetos produjeron, por lo tanto, la pérdida irreversible de contextos materiales potencialmente interesantes en cuanto a la información sobre actividades industriales, de esparcimiento, agrícolas, ganaderas, comerciales, quema o depósito de basura, administrativas, habitacionales, etc. Dar cuenta de esto, posibilita reconocer indiscutiblemente el valor y significación cultural que reviste este patrimonio científico y la necesidad de su estudio y recuperación.

La valoración del patrimonio cultural en zonas arqueológicas del Área Metropolitana de Buenos Aires abarca diversos criterios y registros. Por un lado se encuentran las áreas y bienes culturales correspondientes a los diversos períodos históricos: desde el período anterior a la Revolución de Mayo (precolombino y período colonial) hasta los siglos XIX y XX. Pero también incluye los sitios, áreas y bienes de la historia reciente especialmente vinculados a los restos existentes en los sitios de detención y tortura durante la última dictadura militar, muchos de los cuales habían sido demolidos y destruidos apenas finalizada.

Por estos motivos, la declaración y protección de áreas de interés arqueológico es de vital importancia para permitir el desarrollo de trabajos de investigación y rastreo de elementos cuya evidencia se halla sugerida o demostrada por estudios históricos. La atención a esta condición permitirá intervenir en el contexto de la fuerte dinámica urbana moderna que afecta el Área Metropolitana de Buenos Aires, que consiste en el recambio de bienes materiales e inmuebles propiciando al mismo tiempo, la conservación y detección de bienes claves para la conformación de la cultura urbana.

Los principales centros dedicados en la actualidad a esta especialidad son el Programa de Arqueología Urbana, dependiente de la Dirección general de Patrimonio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Centro de Arqueología Urbana, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires.

Colecciones y fondos documentales: existentes en museos, bibliotecas y archivos así como otros bienes de destacado valor histórico, artístico, antropológico, científico, técnico o social. Buena parte de la cultura material se encuentra en ámbitos institucionales tanto públicos como privados, así como en propiedad de particulares.

La principal concentración se encuentra en los diferentes museos cuya variedad temática abarca buena parte de los principales aspectos de la historia cultural, política y social. Además el área metropolitana cuenta con una gran cantidad de centros culturales, que complementan y fomentan las acciones en pos de consolidar el patrimonio cultural en general.

Junto a la gran cantidad de bibliotecas públicas, universitarias, escolares, empresariales e institucionales, en el área metropolitana confluyen instituciones nacionales, municipales y provinciales cuyo acervo conjunto constituye uno de los más importantes del país, donde se conserva un valioso patrimonio de colecciones de objetos (artísticos, artesanales, técnicos, históricos), bibliográficos, fotográficos.


Actualización 2009 patrocinada por:
Ver sitio de la Agencia de Protección Ambiental

bajar el Calendario 2010

Este atlas se encuentra en permanente actualización, cualquier sugerencia contáctenos. Fecha de última modificación19/04/2010.
| Términos y condiciones de uso | Política de Privacidad | Copyright © 2004-2009 Atlas Ambiental de Buenos Aires

Premios Matear 2007

Reconocimiento Pre Mate.ar de la Región Pampeana 2007
Estado e Información Pública
Premios Matear 2007
Premio SCA-CPAU
XII BIenal de Arquitectura Argentina - 2008