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Costa
URBANIZACIÓN
Ezequiel Martínez

La Franja Costera, además de interfase entre la ciudad y el río, ha sido el lugar de encuentros y desencuentros entre las distintas actividades y expectativas sociales.

El crecimiento de Buenos Aires, mucho más holgado hacia la pampa por la disponibilidad de territorio, y restringido hacia el agua por la presencia del Río de la Plata, constituye la matriz de crecimiento en el sentido Este – Oeste. Este tipo de expansión, ligado al desarrollo social, económico y cultural representado por sus formas, objetos, costumbres y usos, es lo que se denomina dinámica urbana.

De un modo diferente, antes de la intervención del hombre, los bordes costeros eran modificados en forma continua mediante los procesos de erosión y depositación de materiales. La dinámica natural del Río de la Plata depende de las condiciones geológicas, climáticas e hidrológicas.

Ambas dinámicas coexisten, la natural que actúa en forma permanente, y la urbana en su búsqueda por imponerse por sobre aquella. Si bien las primeras transformaciones urbanas sobre el borde ribereño se iniciaron a través de tímidos avances sobre el río entre los siglos XVI y XVIII, es luego de este periodo cuando dicho proceso se torna vertiginoso.

La transformación de Buenos Aires en el centro de un área de producción agropecuaria, destinada fundamentalmente a la exportación, requirió del desarrollo de infraestructura portuaria, razón por la cual la dinámica urbana avanzó sobre el río.

A su vez, no sólo la función portuaria, sino también otras actividades de uso restricto o especifico, se fueron haciendo presentes, tales como el aeropuerto Jorge Newbery, los clubes privados, las áreas destinadas a las fuerzas de seguridad y los espacios concesionados.

Considerando sólo la Ciudad de Buenos Aires, se encuentran registros que indican que, desde mediados del siglo XIX hasta fines del XX, se incorporan 2500 hectáreas de tierra firme en toda la longitud de su borde costero. Algunos de los lugares originales distan aproximadamente 2 kilómetros de la costa actual.

El material de relleno provino de los remanentes de las actividades productivas, de las excavaciones de la construcción y renovación de infraestructuras, así como de la generación de residuos que, con más improvisación que planificación, encontraron destino en los bañados del frente fluvial del Río de la Plata.
El mapa sobre estas líneas, que ilustra este fenómeno, registra los distintos usos actuales de las áreas de relleno, así como el diagrama registra las cuantías y porcentajes aproximados de superficie que insume cada uno de ellos.

Cabe destacar que muchos sectores están sujetos a procesos y situaciones que, muy probablemente, originarán nuevos cambios de uso, tal como la Escuela de Mecánica de la Armada, las playas ferroviarias inmediatas a las Terminales de Retiro, el predio del ex Astillero Tandanor Norte y partes de la Isla Demarchi, entre otros. A su vez, otros sectores tienen destino asignado pero aún no concretado, como es el caso de la ex Ciudad Deportiva Boca Junior.

Considerando las longitudes de costa por uso, puede observarse un cierto equilibrio entre sectores destinados exclusivamente a Infraestructura (básicamente Puerto Nuevo e Isla Demarchi) y sectores de Espacios Abiertos de Uso Público (Reserva Ecológica y nuevos parques en el extremo norte). También se registran diversas convivencias de usos, como es el caso de una estrecha franja de la Costanera Norte de uso público, inmediata y condicionada por la vialidad de la Avenida Rafael Obligado y por las instalaciones aeroportuarias.

La implementación de estas actividades implicaron sucesivas transformaciones de la costa. Es así que fueron desapareciendo las suaves pendientes de la terraza baja, dado que el muro vertical, que sólo es indispensable en el caso de las instalaciones portuarias, fue la forma de resolución mayoritariamente utilizada.

Estos bordes rígidos responden a una lógica económica de utilización del suelo dirigido a su máximo aprovechamiento utilitario. Esta elección impidió la posibilidad de un pleno uso y disfrute del río, frustrando una cultura social de apropiación del frente fluvial.

Los obstáculos que se interponen entre la Ciudad de Buenos Aires y el Río de la Plata se motivan en dos cuestiones recurrentes. Por una parte, el destino de las superficies costeras que, si bien en muchos casos son de interés público, pocas veces permiten el acceso público. Por otra parte, en aquellos espacios donde el acceso publico esta permitido, la modalidad constructiva de “muros” establece una barrera.

La primera, expresa la decisión y definición de la Ribera como espacio disponible donde solucionar los problemas emergentes del crecimiento continuo de la ciudad sin consideración de la cualidad costera de Buenos Aires.

La segunda, que es el modo constructivo que resuelve los rellenos sobre la costa, además de manifestar una “distancia física”, evidencia la “distancia cultural” que frustó la relación de la ciudad con su río. Por otra parte, los avances tecnológicos y el crecimiento poblacional, presentan un escenario para el siglo XXI que podría repetir la superficie incorporada durante el siglo XX.

Ante esta perspectiva posible, es necesario estudiar y comprender el proceso que devino en la actual fisonomía ribereña de la Ciudad, a efectos de asumir estrategias sustentables y de mejor uso social de la ribera.


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