Español | English
Inicio arrow Unidades Temáticas arrow Gestión

GESTIÓN
Pedro Pírez

La problemática de la gestión

Considerando que toda ciudad es una sociedad aglomerada en un territorio transformado que constituye tanto un continuo físico como una unidad de funcionamiento, denominamos gestión urbana al conjunto de procesos socio-político-técnicos por los cuales se orienta la configuración y el funcionamiento de la ciudad. El término de gestión permite diferenciar estos procesos del concepto de gobierno, al incluir, además de las dimensiones políticas y representativas, aquellas que hacen referencia a los componentes técnicos con los cuales se opera en la realidad urbana. De todas maneras, se trata del conjunto de actividades que se destinan a orientar los procesos de configuración y funcionamiento urbanos, en búsqueda de la ciudad que se pretende, que se desea.

Como es evidente, esto es un tema de controversia social y, por eso mismo, se trata de una actividad política que elige valores, promueve intereses y atiende necesidades, dejando de lado otros valores, intereses y necesidades diferentes y/o contradictorios con los elegidos. No se trata de una cuestión doctrinal, sino de relaciones entre intereses diferentes y, particularmente, condiciones desiguales de poder sobre la definición de ese mismo objeto (ciudad deseada). Es por ello que orientar la ciudad es intentar que se configure y funcione como lugar donde la población desarrolle sus potencialidades, siendo las actividades económicas parte de ese objetivo, o por el contrario, que se privilegie la ciudad como lugar de la acumulación del capital. Que la ciudad se produzca, y que funcione, como componente de distribución-integración o como elemento de mercantilización y crecimiento.

La gestión de la ciudad es el resultado de las relaciones que en cada lugar y momento establecen sus actores fundamentales: los económicos, orientados por la ganancia; los políticos, que se mueven por la acumulación de poder; y los sociales, orientados por la satisfacción de sus necesidades.

Como resultado, la configuración y el funcionamiento de la ciudad es una dinámica que se da entre dos situaciones polares: el aprovechamiento público (bienestar general) o el aprovechamiento privado (beneficio particular) de los bienes y servicios urbanos.

La gestión urbana tiende a estar a cargo del nivel gubernamental (generalmente municipal) responsable de lo local. Ese “estar a cargo” no significa capacidad exclusiva de toma de decisiones sino, cada vez más, una función de articulación de acciones junto con la participación de actores de la sociedad civil en procesos diferentes y con distintas formalizaciones.

Las proposiciones anteriores suponen la coincidencia entre ciudad y gobierno local. Sin embargo, éste no es el caso de la gestión metropolitana.

El proceso de metropolización implica el crecimiento económico y demográfico de la ciudad y su consecuente expansión territorial; expansión que lleva a la ciudad a ocupar diferentes unidades político-territoriales. Una ciudad metropolitana es aquella que tiene varios gobiernos que son responsables de partes de su territorio. En la medida que una metrópoli no tiene un gobierno que cubra todo su territorio, configura una situación de fragmentación metropolitana. Esta implica una enorme dificultad para establecer normas y realizar acciones que son necesarias, por ejemplo, para la sustentabilidad ambiental y la integración social en un territorio metropolitano amplio, diferenciado y, normalmente, desigual.

Además de esa fragmentación político-gubernamental, la gestión metropolitana se ve afectada por lo que puede denominarse fragmentación técnico-sectorial que implica que el territorio ocupado es atendido por un conjunto diferenciado de sectores relativamente autónomos, operados en forma independiente tanto en la definición como en la aplicación de políticas. Estas limitaciones, que exceden a la realidad metropolitana afectando prácticamente a todos los procesos de gestión de las ciudades, llevan a desconocer la unidad e interrelación urbano-ambiental, ya que la administración gubernamental se organiza de manera sectorialmente fragmentada.

En las áreas metropolitanas, la fragmentación político-territorial fortalece a la fragmentación sectorial, en la medida que no existe una unidad gubernamental de toma de decisiones que pudiera superar la sectorialidad con una gestión territorialmente integrada.

Como puede observarse en el caso de la Región Metropolitana de Buenos Aires, existe el riesgo de una doble fragmentación: en primer lugar, de orden político-institucional (gubernamental); en segundo lugar, la de orden técnico-sectorial, que dificultan el desarrollo de políticas adecuadas a las problemáticas metropolitanas.

La gestión metropolitana de Buenos Aires
Al decir Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se hace referencia a la “ciudad real”, esto es, una unidad urbano-material y de funcionamiento, constituida por una aglomeración que se extiende sobre la Ciudad de Buenos Aires y 32 partidos de la Provincia de Buenos Aires, en forma total o parcial. A su vez, si nos referimos a la Zona Metropolitana de Buenos Aires hacemos referencia a la CBA y a 30 partidos de la PBA, y si nos referimos a la Región Metropolitana de Buenos Aires , a la CBA y a 40 partidos de la PBA (ver mapa y tablas anteriores).

El territorio metropolitano está fragmentado políticamente en una pluralidad de gobiernos. En primer término, la integran dos unidades constitucionales federadas: la Ciudad de Buenos Aires (CBA) y la Provincia de Buenos Aires (PBA). La primera es, desde la reforma constitucional de 1994, una institución análoga a las provincias argentinas, que dicta su constitución y elige a sus autoridades ejecutivas (Jefe de Gobierno) y legislativas (Legislatura de la Ciudad). Se integra también por los gobiernos municipales que corresponden a la provincia de Buenos Aires, los que tienen una autonomía limitada.

La fragmentación política, está relativamente compensada con dos tipos de alternativas. Por un lado, la existencia de formas de centralización jurisdiccional con la intervención de gobiernos de nivel superior al local, tanto el provincial como el federal, a cargo de funciones de gestión urbano-ambiental directas o indirectas.

Por otro lado, la existencia de formas asociativas que vinculan a algunas de las jurisdicciones para generar escenarios de gestión de nivel metropolitano. En algunos casos, se han integrado los gobiernos Provincial, Federal y de la Ciudad de Buenos Aires; en otros, los gobiernos municipales han formado lo que la legislación bonaerense llama consorcios municipales.

Esas intervenciones pueden mejorar la eficiencia y equidad, operando en toda (o casi toda) el área y utilizando los recursos en sentido distributivo. De todas formas, la presencia de un nivel jurisdiccional superior implica problemas de legitimidad política ya que depende de elecciones resueltas en ámbitos mayores; supone también dificultades para la participación social y el control.

Cabe destacar que la Ciudad de Buenos Aires aprobó en el año 2005 la descentralización en 15 comunas y que próximamente deberán ser electas sus autoridades que tendrán a su cargo tareas de mantenimiento, control de ciertos servicios y desarrollo de políticas culturales y sociales.

Los servicios de infraestructura metropolitanos estuvieron mayormente a cargo de empresas del gobierno federal desde su estatización a mediados del siglo XX. Con su privatización, en la década de los noventa, quedó su reglamentación y control en la órbita federal. Para ello se crearon entes sectoriales (energía eléctrica, gas natural, transporte, teléfonos, etc.) que, con diferentes niveles de autonomía institucional, forman parte del aparato gubernamental federal. Esos organismos constituyen el único interlocutor formal de las empresas privadas de servicios, estando excluidos de esa relación los municipios metropolitanos y el Gobierno de la CABA

Existe también un organismo para el manejo de una de las principales cuencas hídricas de la Región: La Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo, integrada por la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.

Algunos problemas metropolitanos están siendo atendidos con organizaciones formadas por acuerdos entre las jurisdicciones territoriales comprendidas, la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La Coordinación Ecológica del Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) fue creada por convenio entre la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires en 1977, para concretar una política común para la gestión y disposición final de los residuos sólidos. Los municipios que integran el Área Metropolitana no intervienen en la concertación del CEAMSE, pero están obligados a utilizar con carácter exclusivo sus servicios y abonar sus tarifas, salvo que adhieran a la Ley 13.592 de Gestión Integral de Residuos Urbanos, dictada en el año 2006.

La Corporación del Mercado Central de Buenos Aires fue creada por un Convenio entre el Gobierno Federal, la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires para proyectar, construir y administrar un mercado concentrador de frutos y productos alimenticios. Está dirigida por un Directorio compuesto por representantes del Gobierno Federal, de la Provincia de Buenos Aires y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Cuatro municipalidades de la ribera norte metropolitana (Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre) han conformado en el año 2000 una asociación, llamada “Región Metropolitana Norte” que se propone como un instrumento de coordinación y cooperación para las tareas de esos gobiernos locales. Asimismo, a mediados del año 2004, siete municipalidades del sur metropolitano (Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Florencio Varela, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes) han integrado el Consorcio de Municipios del Conurbano Sur (COMCOSUR), con finalidades semejantes. Fuera de esos casos, no existe otra alternativa de gestión metropolitana que se haga cargo de los múltiples asuntos y problemas que exceden las posibilidades de cada uno de los gobiernos locales incluidos en el área.




Actualización 2010 patrocinada por:
Ver sitio de la Agencia de Protección Ambiental

bajar el Calendario 2010

Este atlas se encuentra en permanente actualización, cualquier sugerencia contáctenos. Fecha de última modificación 31/12/2010.
| Términos y condiciones de uso | Política de Privacidad | Copyright © 2004-2009 Atlas Ambiental de Buenos Aires

Premios Matear 2007

Reconocimiento Pre Mate.ar de la Región Pampeana 2007
Estado e Información Pública
Premios Matear 2007
Premio SCA-CPAU
XII BIenal de Arquitectura Argentina - 2008